Narra Laila:
Después del ensayo de los chicos, nos llamaron a todas, y nos dijeron que si queríamos ir por allí cerca a tomar algo, y como no era muy tarde pues les dijimos que sí, pero con la condición de subirnos pronto, que nosotras mañana teníamos clases, yo me arreglé y quedé con las chicas en el parque de siempre y nos dirigimos hasta donde ellos nos dijeron. Era un sitio muy tranquilo y no entraba casi nadie, el camarero del sitio conocía a los chicos ya que ellos habían ido allí más de una vez, nos sentamos en una mesa con unos sofás que hacían esquina, Emma y yo nos sentamos las dos juntas y a su lado estaba Harry y al mio Zayn, a su lado estaba Liam y Marylin, al lado de Marylin, Lazzy, Niall, Alexa y Louis. Estuvimos todo el rato de risas y pasaron un par de horas, se nos estaba haciendo un poco tarde y Lazzy dijo que quería irse a su casa, Marylin estaba de acuerdo, nos fuimos todos del local, Lazzy se despidió de nosotras y Marylin también, Niall y Liam las acompañaron a su casa y los demás seguimos un rato más dando una vuelta por la ciudad.
Narra Lazzy:
Yo: Muchas gracias por acompañarme Niall, no hacía falta.
Niall: Claro que hacía falta, mira la hora que es y no voy a dejar que te vallas sola.
Yo: Bueno, vale, muchas gracias, supongo que ya sabes donde vivo, de la fiesta de la otra vez que nos trajisteis en limusina.
Niall: Claro que me acuerdo. Mañana tienes que ir a la Uni ¿no?
Yo: Si es un cansancio tener que ir allí siempre.
Niall: Pues si quieres, a la salida te paso a buscar y te llevo a un sitio que conozco.
Le dije que vale, pero él no me quiso decir el sitio al que era, giramos una calle y me dejó en mi casa, me dijo que él se iba a su casa, que el también estaba cansado.
Narra Marylin:
Yo: Nadie te ha dicho que me acompañaras .
Liam: Ya, pero soy muy protector y no me gusta que vallas a casa sola.
Yo: ¡Ooh! Cuidado que si se me rompo una uña, vienes tú y me la arreglas, jajaja.
Liam: Jajaja, pues si no quieres que te acompañe me voy -Dijo mientras se daba la vuelta y se iba.
Yo: Vale, vete, que a mi nadie me tiene que proteger -Le grité mientras yo seguía caminando-.
Mire para atrás para ver por donde iba, el seguía caminando y decidí seguir yo mi camino sin mirar atrás. Cuando de repente, vino un señor con barba, bastante mayor, no podía decir que tenía miedo, pero no estaba totalmente bien.
Me quitó un pequeño bolso que llevaba.
Estaba muy asustada.
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